LIDERAZGO / TRABAJO EN EQUIPO
NO
ENGANCHE SU CARRETA A LA ESTRELLA DE ALGUIEN MÁS
Tercera Parte
(del libro “Reflexiones para los gerentes” de Bruce Hyland y Merle Yost)
Eugenio
era el asistente brillante e instruido del gerente de división de una
importante compañía de seguros. A pesar
de que a su jefe le agradaba su forma de trabajar y le aseguraba que estaba
destinado a ascender, Eugenio quería hacerlo a toda prisa.
Vio
que Alma era la gerente de éxito en otra división y solicitó su traslado para
trabajar con ella en un proyecto… lo que en sí no era un problema, pero Eugenio
lo hizo por la asociación, no por la experiencia.
Eso
dio resultado, Alma obtuvo otra promoción y le pidió a Eugenio que colaborara
con ella en un proyecto nuevo. El ciclo
se repitió, con otra promoción para ambos.
A lo largo del camino, Alma empezó a hacerse de enemigos. Se abría paso por la fuerza, ignorando los
sentimientos de las personas. Obtuvo
resultados, pero no estableció lealtades.
A la
larga, se hizo de tantos enemigos que, aunque no había un motín declarado, sí
había la resistencia suficiente para dificultarle su trabajo y le era casi imposible
obtener resultados. Su estrella se apagó
y eso la encolerizó. Al final, la
situación la llevó a su despido.
Ahora Eugenio se enfrentaba a un dilema.
A pesar de que no lo despidieron, sabía que no contaba con ningún apoyo
en la organización y que sólo lo conocían como el protegido de Alma. Al comprender su error, juró no
repetirlo. Renunció por su propia
voluntad y se unió a otra compañía. Esta
vez, Eugenio se concentró en su propio trabajo y ascendió más despacio, pero
con mayor seguridad. Lo último que
supimos de él fue que era vicepresidente de una compañía financiera y seguía
progresando.
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