martes, 23 de junio de 2015

LIDERAZGO / TRABAJO EN EQUIPO
NO ENGANCHE SU CARRETA A LA ESTRELLA DE ALGUIEN MÁS
Tercera Parte
(del libro “Reflexiones para los gerentes” de Bruce Hyland y Merle Yost)

  Eugenio era el asistente brillante e instruido del gerente de división de una importante compañía de seguros.  A pesar de que a su jefe le agradaba su forma de trabajar y le aseguraba que estaba destinado a ascender, Eugenio quería hacerlo a toda prisa.

  Vio que Alma era la gerente de éxito en otra división y solicitó su traslado para trabajar con ella en un proyecto… lo que en sí no era un problema, pero Eugenio lo hizo por la asociación, no por la experiencia.

  Eso dio resultado, Alma obtuvo otra promoción y le pidió a Eugenio que colaborara con ella en un proyecto nuevo.  El ciclo se repitió, con otra promoción para ambos.  A lo largo del camino, Alma empezó a hacerse de enemigos.  Se abría paso por la fuerza, ignorando los sentimientos de las personas.  Obtuvo resultados, pero no estableció lealtades.

  A la larga, se hizo de tantos enemigos que, aunque no había un motín declarado, sí había la resistencia suficiente para dificultarle su trabajo y le era casi imposible obtener resultados.  Su estrella se apagó y eso la encolerizó.  Al final, la situación la llevó a su despido.


  Ahora Eugenio se enfrentaba a un dilema.  A pesar de que no lo despidieron, sabía que no contaba con ningún apoyo en la organización y que sólo lo conocían como el protegido de Alma.  Al comprender su error, juró no repetirlo.  Renunció por su propia voluntad y se unió a otra compañía.  Esta vez, Eugenio se concentró en su propio trabajo y ascendió más despacio, pero con mayor seguridad.  Lo último que supimos de él fue que era vicepresidente de una compañía financiera y seguía progresando.


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